martes, noviembre 18, 2008

Fiesta para Celeste

Celeste observa tímida a la pareja que está frente a ella, se besan y miran como si fuese una despedida, ella imagina las veces que pudo verlos teniendo sexo. Siempre piensa en sexo, porque a su larga edad aún es virgen por voluntad propia, o quizás por miedo.

La reunión se pone cada vez más tensa, ha llegado alguien desconocido y extraño para todos, se confunden e incomodan, sin embargo siguen en círculo pasando un poco de trago que cada vez hacían más suave. Alguien saca hierba, Celeste se sorprende pues habían tardado, de inmediato voltea hacia el tipo extraño pensando que sería el primero en pedir el “bate”, pero no, no quiso, no estaba estimulado parece. Celeste empieza a fumar de a pocos y beber a tragos largos y desesperados el ron con gaseosa, sin decir palabras demuestra ser la más tranquila y conforme con el momento, no le importa mucho el raro ese, las chicas tontas, la pareja enamorada, los chiquillos promiscuos, y las hermanas artistas… sigue pensando en sexo.

Después de unas horas de lo mismo, ya casi cuando el sueño va cayendo bien, aparece un fantasma, Celeste levanta la mirada e inmutada le sonríe, se vuelve hacia el extraño otra vez y el también le sonríe. Emocionada por compartir el momento con el menos pensado, inician la plática con el espectro de apariencia tierna. Se presentaba de blanco, en vida contó que se dedicaba a escribir poemas de amor y socialismo los cuales recitaba donde lo llamaban, y donde no, también. Escuchaba a Cabral y Sabina. Ellos simplemente atendían su encantador discurso, y al oído les cantó: “la canción más hermosa del mundo”.

Lejos de aquella noche, Celeste sigue pensando en sexo, pero ahora duerme tranquila, porque emocionada espera un día encontrar al extraño otra vez, para ver el fantasma y conversar, solos los tres.

jueves, septiembre 25, 2008

Un Paseo con la Ex

Salir con una ex para mí es una tortura, es que debido al cariño basado en pocos meses de relación y años de conocernos, cada paso que damos me provoca abrazarla o besarla sin pensar en que ella no quiera hacerlo.

*Sólo pasa esto con las ex’s a quienes guardo aprecio, y de quienes siempre llevo en mi el profundo placer que algún día me hicieron sentir. Y no son muchas.

El primer día que la vi estaba sentado al fondo del salón, era la segunda semana de clases y había sólo una carpeta disponible en la primera fila, ella se sentó y lo que más recuerdo es como sobresalía su excelente trasero de la carpeta, y dije: “wow, lo mejor que tiene esta universidad son estas carpetas tan pequeñas”. Pasaron meses de gilear pues la chica es difícil, la que me ha costado más trabajo hasta hoy, en fin.

Ella es mi ex de universidad, tuvimos durante dos meses una relación accidentada – como todas mis relaciones -, pero con cosas bonitas: cómo olvidar las salidas al cine en parejas, luego nos sentábamos en un parque asfixiados de tanto abrazo sin decir nada y nos reíamos al mirarnos sin saber qué hacíamos ahí, las fiestas de la U donde ella apagaba mis cigarros como quinceañera, las olimpiadas donde me escogieron como lanzador de bala y ella fue al estadio y se insoló durante horas para que al final eliminaran mi categoría por falta de participantes, cuando fuimos a tomar helados y yo sólo tenía 15 soles y ella muy audaz pidió una copa de 13, en ese momento perdí el apetito voraz que tenía. La vez que fuimos a misa, y para impresionarla me confesé y comulgué pero me puse nervioso en la cola porque la señora a quien no le di el diezmo me miraba raro, y al regresar me perdí, ella reía desde la otra puerta. Las noches en mi cuarto donde no decíamos mucho y hacíamos demasiado.

Hace unos días fuimos a dar vueltas y a comprar una correa para mi reloj. Ella no ha cambiado sigue siendo exactamente la misma, yo estoy igual también, con el mismo sentido de libertad de siempre. Después de pasear volvimos a mi casa, tomamos vino, fumamos un poco y vimos su novela de las 9. La abracé un poquito, es tan buena onda conmigo que no intenté besarla.

Y ahora que volví a salir con ella sólo esa tarde y recordar todo lo vivido, me doy cuenta que me estoy haciendo viejo y tengo los mismos recuerdos siempre de alguna relación, y nunca un presente romántico me ha durado mucho. Genial.

miércoles, septiembre 24, 2008

Pasamos a Otra Estación

Amanece aún nublado y con pequeñas lloviznas que cubren las calles ansiosas por tener nuestros pasos dándole ritmo a la mañana, que recién empieza.

Con el cabello húmedo y despeinado salgo casi corriendo de la casa, no sin antes persignarme en la puerta y desearme un buen día. Estornudando - pues siempre amanezco resfriado -, llamo un taxi para que me lleve al trabajo, y en el trayecto veo a la gente en pijama, comprando pan en las bodegas o panaderías, debo decir que nunca en mi vida he salido a comprar pan una mañana, espero hacerlo cuando viva solo, quizás sea emocionante. Ya en la oficina prendo el aire acondicionado porque soy el primero en llegar, me siento y abro el msn mientras escucho las noticias y leo los periódicos llenos de portadas horribles con muertos. Luego llega Diana – asistente de comunicaciones como yo -, se sienta y saca dos panes de su bolso que dependiendo de mi suerte están rellenos de jamón, me invita uno pues no quiere engordar y yo tampoco, pero la falta de desayuno ocasionada por mi impuntualidad crónica al levantarme hace que ese pan se termine en segundos que maravillosamente disfruto, comemos antes que lleguen los jefes y seguimos leyendo. Lo bonito de que las oficinas queden dentro de un hotel es que muchas chicas lindas vienen de otros lados, y al hospedarse bajan a la piscina. Espero el verano con ganas.

Terminé la universidad hace menos de un mes, no pude creer durante una semana que esa etapa larga y bonita de mi existencia haya terminado. Aún no me acostumbro a tener las tardes libres y pensar que a fin de mes no volveré a matricularme y ver a aquellos profesores que tan bien me caen, es usual en mí acostumbrarme a las cosas y luego me cuesta tener que dejarlas ir. No me importa la carrera y lo que aprendí en estos años, me importa lo que disfruté: los chicos, las chicas, los cafés y manzanillas, los exámenes, exposiciones, conferencias, viajes, reportajes, crónicas, videos, cortos, y un sin fin de cosas que hacían de mis pasos pos las aulas, momentos inolvidables. Espero nunca ejercer como periodista, no me gusta. De aquello, sólo disfruto escribir.

Antes de terminar el invierno grabé un disco con temas de Sinatra, pues su música me transporta a una época que no viví, pero según lo leído y visto en tele debió ser mejor que esta. Un miércoles cualquiera de invierno conocí a Maripili, hubo química en la conversación y le dije que me visitara el jueves para escuchar música y que conozca el cuarto donde componemos y pinto, encantada su respuesta fue afirmativa. *Jueves 7:30 pm. Ambos estábamos sentados sobre un colchón dentro del cuarto, ella me hablaba de cosas que no me acuerdo, pues nunca presto atención si no me importa lo que se dice, luego nos besamos, nos quitamos la ropa, y lo más genial fue cuando estábamos en ese momento donde sólo ves el cielo Sinatra empezó a cantar come fly with me, y no miento que las caderas de Maripili se empezaron a mover como bailarina cincuentera y como yo no se bailar, pues seguí en lo mio, pero todo fue mucho más divertido aquella noche. Gracias Frank.

Mi mamá pintó el cuarto de un verde medio extraño porque dice que tengo 24 años y no soy un adolescente. Ya no puedo pintar en las paredes, ahora pinto sobre lienzos gigantes para colgarlos, y tapar esa desnudez frívola a la que el cuartucho no estaba acostumbrado.

No iré a Calamaro y eso me pone triste, tengo dos libros por leer, tengo mucho en la cabeza por escribir, canciones por grabar, y bueno… esperar el verano.

domingo, junio 22, 2008

He Viajado Tanto, que Ahora Entiendo

Hoy entiendo por qué las hojas de ese árbol viejo en el jardín se vuelven hacía mí después de haber partido. Las vi lejanas cayendo y alejándose cada vez más, impulsadas por heladas brisas de invierno; bailando sobre una ciudad sin color y sin alma. Sin fin.

La ansiedad por algo persigue a la inquieta duda. Las hojas quieren responder, tienen todo a la punta de una lengua mortal. Basta, no quiero ver ni oír. Sólo recuerdo hoy a ojos cerrados aquella plaza iluminada por un amarillento farol, rodeada de calles estiradas y rotas, el olor a cigarro humedecido por la llovizna que empapa mi rostro al caminar despejado de alegrías.

Entonces, todo se tornó rojo. Un infierno sin llamas, sólo rojo. Lanzo mis puños al aire y se ven lentos, despacio sientes mejor me dicen. Rico se ha sentido estar en ese pequeño infierno atado a cuatro paredes. Se escuchan cantos melancólicos de épocas a blanco y negro. Y así, desde un corazón que late muy fuerte, se sienten besos y caricias que desbordan la única razón que tenemos por vivir: “amar”. Ama grita; rojo y latente, canta dulce, sus ojos brillan como estrellas que van y vienen sin encontrar lugar.

- ¿Te has perdido? Pregunto viendo sus ojos.
- No me observes, sólo calla y escucha. Respondió

El silencio llena el espacio que se empieza a reducir entre los dos. Ella ha despegado y la veo volar, triste y con los brazos abiertos tratando de abrazar las nubes de colores que se ocultan tras su piel. Se aleja hasta perderla de vista, abro los ojos y aún siento el sabor de esos labios indecisos que siempre quisieron decir demasiado, y nadie supo escuchar.

martes, abril 08, 2008

Mis amigos, y Nuestros Temas y Putas de Siempre

Hans preocupado toda la vida, siempre por el mismo tema: “el sexo”. Esta vez supongo era algo serio. En el parque de la virgencita (porque hay una estatua de la virgen), nos cuenta alarmadamente que de niño no le hicieron la circuncisión, y creo, por la cara de todos, que a ninguno de nosotros nos la han hecho. Bueno, sufría porque tiene un frenillo peneal. Carnosidad insignificante pero dolorosa, que cuando se masturba (aún a los 25), o cualquier chica salvaje agita su pene fuertemente, es algo insoportable, hasta para el más cruel de los machos. Carajo dije dentro de mí, tan sólo de imaginar lo que sentía, o cómo se veía.

“hace años me salió un pequeño grano más abajo del glande, fui donde mi primo médico, y me mando a hacerme análisis. ¡Puta madre!, me lo estaba raspando una enfermera que estaba más buena, y se me paró; ella me miró como diciendo que imbecil eres chibolo, y siguió raspando mi pene, yo cerraba los ojos y tenia esa sensación rara entre placer y dolor, como los gatos. Si como los gatos” (hans).

Una mañana de hace años, de épocas escolares cuando la mamá de Hans llegó de Miami, antes de pedir los regalos o saludarla le dijo al oído: “mamá me pica mucho el pene”… ella le respondió: “pues ráscatelo, y si te lo has rascado antes y no pasa, ve a visitar a tu primo médico”. Fue otro caso de chancro blando. Hans llega por la tarde con su primo el médico, en su casa estaba su mamá y toda una recepción de tías chismosas, también la mamá del primo médico. La mamá de Hans le pregunta al primo médico: “eh… hijo…. ¿Cómo está tu primo?”. En ese momento la cara de Hans empezó a tomar formas y colores extraños, y sintió la mirada de todas aquellas viejas que parecían alacranes ante una lagartijilla. Hans miró inmediatamente al primo médico, con cara de horror y súplica, y este respondió con una sonrisa angelical y bondadosa, y en voz alta: “ah tía, Hans tiene chancro blando, pero ya sabe que hacer, no Hans?.

Recuerdo que hace unos ocho años, cuando solía acompañar a mis amigos del barrio al burdel, siempre encontrábamos a Hans saliendo, o entrando, o esperando alguna de sus ya “amigas” frente a su puerta fumando un cigarrillo. Nosotros reíamos y conversábamos, mientras uno por uno iba entrando a saciar sus carnales deseos de adolescente pajero. Las mujeres, cual galería de ropa (para mi), se veían todas colgadas y exhibiendo hasta su mas íntimo pudor. Desde jovencitas hasta viejas sin dientes, homosexuales, también guapas, altas, gordas, bajas o flacas. Tenías mucho de donde escoger. Te tocaban si te acerbas a pedir el precio, si, como comprando un caramelo de limón (Willy disfrutaba que lo tocasen sin pagar).

Willy y Flavio que eran, aparte de Hans, los más asiduos parroquianos de ese oloroso, oscuro y rojizo lugar. Siempre la hacían de guías, porque los demás íbamos dejando mucho tiempo, y ellos conocían qué chicas habían llegado últimamente. “Las ecuatorianas están buenazas, pero hay una colombiana que ufff, y la rubia te hace unas poses increíbles, nooo la negra está mejor, aunque le falta un diente” y cosas como esas escuchamos toda la noche. De regreso, todos con un cigarro en la mano, nadie hablaba, los rostros decían todo. ¡Que rico carajo!, ja. Y satisfechos, como niños con juguete nuevo en navidad, corríamos a nuestras casas a lavarnos bien la pichula.

sábado, abril 05, 2008

Mis Amigas, Encantadoras

Lo usual en mis vacaciones es leer y escribir todo el día mientras se pueda, luego en la noche salgo a caminar, y como quien dice: “a ver qué pasa”. Para no perder la costumbre vacacional que consiste en hacer de estos días de ocio, los más bohemios del año.

Busco amigos de antaño con los cuales por el simple hecho de conocernos muy bien, podemos hablar de cualquier cosa y hacer que parezca interesante. Pero, nada iguala los ratos que paso con Camila y Daftne. Decir genial sería poca cosa, la diversión que conseguimos en unas cuantas horas es incomparable.

Camila tiene 21, trabaja en un colegio pequeño y es odiada por las auxiliares, a quienes acusa por no limpiar los baños o dejar que los niños peleen. Ha dejado la universidad y está juntando dinero para volver, y reanudar sus estudios de psicología. Es entretenida y le gusta beber tanto como a mí, tanto como a Daftne, quien se rehúsa a creer en el amor y entregarse de manera íntegra a alguien como lo hizo una vez. También estudiante desertada de psicología, trabaja los fines de semana en un supermercado impulsando productos femeninos.

Son pocas las veces que nos hemos juntado a charlar y beber como locos, porque en realidad lo hacemos como unos locos, sin sentido del lugar y menos del tiempo. Expresamos nuestras más íntimas inquietudes soltando risas escandalosas y nunca nos ponemos nerviosos por lo que pueda suceder.

Sus conmocionados bailes siempre me dejan atónito, boquiabierto y satisfecho. He intentado bailar con ellas, y no pude seguirles el ritmo, quizás se deba a la poca práctica que tengo como bailarín, en fin.

Yo diciéndole a Daftne: “Besas riquísimo”… Daftne sonríe y sigue besándome.

Debo admitir que Daftne besa muy bien, aunque es más recatada al momento cuando quiero acariciarla, acariciar parte de su cuerpo que normalmente es prohibido, y si, en ella es prohibido. Es dulce y me gusta como pasea su mano suavemente por mi rostro cuando la beso. Se podría decir que es un “contraste” con Camila, que es más intensa, más radical. Vive de otra manera la pasión que siempre ronda por ahí, dentro de sus pequeños ojos cubiertos por un par de cristales. Ambas encantadoras y convencionalmente ricas.

Me considero un admirador de su gran actitud desenfadada, siempre queriendo sobrepasar los límites y parámetros que tiene una estupida y maliciosa sociedad como la nuestra. Y no quiero dejar de lado a la capacidad casi escondida que poseen para dar un consejo sobre cualquier tema relacionado al amor, a base de su experiencia, sea esta larga o corta. Igual, eso no importa.

Y Camila diciéndome: “la estamos cagando”, y yo: “¿otra vez?”.

En el taxi de vuelta a casa (solo), después de haber bebido, reído y supongo que haberla “cagado” también; espero en otro día volver a encontrarlas. Lindas como siempre, como ellas mismas.

domingo, marzo 30, 2008

En una Banca con Mariel

Cuando las palabras suenan a abandonados pasajes de poesía estirada-romántica, y las hojas de un árbol acongojado caen sin parar por el viento que sin ánimos de presagiar cualquier final de historia sin fin, es ideal sentarse sobre una banca blanquecina y hablar con alguien que sabe escuchar:

- Cuéntame pues…. De cualquier cosa que hayas hecho en estos últimos días. Dijo Mariel.
- Pues nada interesante, sigo enamorado, ligeramente emocionado y con muchas ganas de llamarla. Dije.

Hay que encontrar una diferencia entre amor e ilusión. Cuando te ilusionas sueñas y vives por ti mismo involucrando a alguien más. Cuando amas, sueñas y vives por alguien más. “Así de simple… idiota” – hubiera amado recibir esta frase-

Me llama la atención la simpleza y a la vez complejidad que tienen los comentarios que uno puede dar y recibir sobre una banca, son tan geniales como escuchar a los beatles a las 2:25 am. Escribiendo sobre alguien que debe estar bebiendo en algún bar limeño, y hasta bailando ritmos que ni entiende, y quién sabe pensando en mi.

En medio de una brisa mundana con sabor a cemento y pasto saltan los motivos inesperados para compartir hasta un íntimo relato. Dándonos un tiempito lejos de casa.

Mariel me observa asombrada y hasta admirada - diría yo -, por la forma en la que cuento mis días, sonríe de vez en cuando y dice frases poéticas analizando la situación. Los muchachos siguen en la otra banca a unos metros de nosotros, ríen sinvergüenzamente a carcajadas de eso que llamamos, felizmente, “vida diaria”.

La señora chismosa de la tienda simulada ha cerrado. Y no hay dónde poder comprar otra cerveza personal para compartirla con mi pequeña compañera; sólo quedan dos cigarros y poco liquido, carencia que no debilitaba nuestra conversación tan amena y responsablemente amistosa, y también sentimental.

Hablamos durante horas sobre nuestros amores, dignos de ser leídos en cualquier libro de literatura contemporánea, de escuela insignificante, delicada y estatal.

Llego a la conclusión – solo, porque nunca se lo di a saber – de que simplemente el amor es así de perfecto, dar soluciones o manifestaciones pretenciosas tratando de llegar a una malcriada conclusión sería un pecado, sobre ese sentimiento paralelo que nos mantenía aun sentados en ese frío pedazo de piedra pulida, sucia y de mierda.

Nos hemos puesto de pie y caminamos unos metros hacia nuestros amigos, a paso suave para sentir el aire que cada vez se pone más frío. Nos acomodamos entre ellos, y todos juntos volvemos a hablar de nada.