martes, septiembre 12, 2006

Extrañame en tu Vereda Gris

La extrañaba tanto como la primera vez que la acompañó a su casa, dejándola en su puerta: parada con las manos pegadas a las piernas y mirándolo fijamente, y el se alejaba por la vereda gris, volteando de vez en cuando para ver si ella se había movido. Pero no, no era así, ella aun lo observaba, callada como hace unos segundos. Y al perderse entre las calles de veredas grises, la extrañaba, la extrañaba tanto como la extraña ahora.

jueves, septiembre 07, 2006

Conmigo y Contigo

Tantas noches cuentan las estrellas que han sido iguales, iguales a las tardes y a las mañanas que pasamos juntos.
En esa banca, en ese parque con pedazos de nuestros corazones en las manos; sin saber que hacer con ellos. Distrayéndonos con los paisajes que muestra el sol anaranjado de aquellos atardeceres distanciados de los rumores, tan simples y raros como nuestras vidas, unidas por el tiempo y sin saber cuando hablaremos.

Duro es no poder hablar y contar esta historia tan dulce y bonita… tan tierna y veloz, vamos bailando entre la gente, que miran sin pedir permiso y tararean en voz alta las melodías que hicimos viendo películas de amor.

Ríe feliz y estaré tranquilo. Acaricia mis manos como solo tú sabes hacerlo, pronuncia mi nombre con ese acento exquisito y sonríe cada vez que haga una broma.

Te quiero y talvez será un para siempre.

Para ti.